sábado, 26 de octubre de 2013

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡PRÁCTICO APROBADO!!!!!!!!!!

     ¡Pues sí! Ayer tuve el examen práctico de conducir y lo aprobé. ¡¡¡¡¡¡Viiiiiiiiiiiiiiiva!!!!!! Estoy aún que no me lo creo... La verdad es que me sorprendió lo tranquila que estaba antes del examen. Pero creo que explicaré cómo fue todo, para recordarlo cuando tenga cuarenta años y sonreír ante mi inocencia.

     La verdad es que llevaba desde el miércoles pensando en el viernes, pues ese día ya me había dicho José María (mi profesor de prácticas) cuál era mi punto de examen y la hora. No pude evitar ser un poco mística y empezar a atar cabos cuando supe todos esos datos, pues me examinaba el día 25, un viernes (que es el 5º día de la semana), en el punto 5 de examen, a las 11:45 y éramos 5 alumnos los que nos examinábamos... Pues claro, era una señal del destino, el viernes era mi día... Muchos estarán pensando, ¿entonces se presentó la quinta? Pues no, tampoco es cuestión de pasarse. Tenía claro desde hacía tiempo que quería ser la primera en examinarme. Nada de nervios, ni acobardamientos, ni historias... Valiente como yo misma.

     Pues, en un abrir y cerrar de ojos, ya me encontraba en el viernes, más tranquila que una balsa. Me levanté temprano, preparé las cosas de la Universidad, desayuné, me vestí, me peiné... El ritual de cada mañana. Fui a la Universidad y tuve clase de 8 a 10 de fundamentos matemáticos y edafología. Fue entonces, cuando me subí en el coche de mi padre para ir a la zona de examen, cuando me empecé a poner nerviosa, con una revoltura de estómago increíble. Intenté tranquilizarme de camino a allá, pero entre los nervios y que hacía un frío tremendo, mi cuerpo no dejaba de tiritar. Cuando llegamos al punto de examen, debajo de Decathlon, me dediqué a dar vueltas con mi padre en el coche por la zona, para intentar relajarme. Finalmente, tras pasarnos como media hora de un lado para otro, me dejó en el punto de salida, donde estaba uno de los chicos que se examinaba conmigo aparcando, con José María de copiloto, y otros dos alumnos en la parte trasera. Me despedí de mi padre y me subí en el coche con ellos. Fue entonces cuando me tranquilicé. El hecho de verme dentro del coche que conduciría una hora después me tranquilizó. Raro, lo sé. Nos quedamos un buen rato en el coche, mientras se turnaban haciendo prácticas dos  chicos que se examinaban conmigo. Finalmente sobre las 11:15, estacionamos de nuevo sobre el punto de examen, y cuál fue mi sorpresa cuando, al bajarnos, vemos a una chica, con una libreta, esperando en la acera. Era nuestra examinadora.

     El profesor se fue a tomar un café y estábamos los cinco alumnos con él, como cinco cachorritos abandonados y apaleados, a la espera de ser sacrificados. Cuando acabó, fuimos a dar con la chica. En mi examen me acompañaría una chica que no conocía, pero era la segunda vez que se presentaba. Nos subimos al coche, yo delante y ella detrás de mí. Ese momento en el que le entrego el DNI a la examinadora, y me dice: "Todo correcto. A partir de ahora tendrás tus diez minutos de conducción autónoma, puedes ir donde quieras. En mitad del examen comenzaré a guiarte yo. Entonces, deberás seguir de frente, a no ser que te diga lo contrario o veas una señal que también te diga lo contrario. Está bien, comencemos". Ahí ya acepté que estaba en el examen práctico, al lado de mi profesor, con el que había hecho unas 20 prácticas, siendo evaluada por una chica que no conocía. Bueno, pues hice el ritual de cada práctica, regular asiento, corregir espejos y retrovisor, ponerme el cinturón y me dispuse a arrancar el coche. Bajé el freno de mano y me dispuse a salir. Hice mi recorrido libre, desde la calle que se encuentra debajo de Decathlon, el que me parecía más fácil y, llegado a un punto, me empezó a guiar ella:


     Cuando llegué a la rotonda que se ve en la foto, me dijo: "Muy bien, Déborah. Ahora le empiezo a guiar yo. Continúe bordeando la glorieta y salga en la cuarta salida". Cuando lo hice, me indicó que me cambiara al carril de la izquierda y subí a la glorieta. Entonces me dijo: "La salida Autopista Sur en la siguiente glorieta". Hice lo que me decía y cogí autopista y, la verdad es que la incorporación me salió de lujo. Eso sí, llegado a un punto, me metí en el túnel y se me olvidó poner las luces con antelación, sino que las puse cuando ya llevaba unos 2 metros dentro. Las intenté poner sin hacer ruido, para que la examinadora no se diera cuenta. Súper ilegal todo. Tras el túnel, me hizo salir por la siguiente salida, como indico en el mapa:


     Cuando salí de la Autopista me hizo girar a la derecha, y otra vez a la derecha. Llegué a la Avenida de los Majuelos, y giré a la derecha, hasta llegar a la glorieta del muñeco de nieve. Me indicó que saliera por la primera salida. 

     Y ya, después de ahí, no me acuerdo de nada. Empezó a mandarme por mil calles, mil giros y mil zonas que ni me sonaban. Yo estaba bastante tranquila, pues no la había cagado en nada grande. Hice todo lo que me decía, pero entonces, llegó la catástrofe. Llegué a un cruce regulado por un semáforo que estaba en rojo. Había cola y me paré detrás de los coches. Debía seguir de frente. Cuando el semáforo se puso en verde, la zona se descongestionó y avancé. Justo antes del semáforo había un paso de peatones y, antes del paso de peatones, una cuadrícula amarilla inmensa. Pensé que me daría tiempo de pasar sin tener que quedarme en la cuadrícula, así que avancé, y justo cuando iba a pasar por el paso de peatones, el semáforo va y se pone en ámbar. Me detuve. Y ahí estaba yo, ocupando la cuadrícula amarilla... Me puse increíblemente tensa. No sabía que debía haber hecho: si saltarme el semáforo ámbar para no quedarme en la cuadrícula, o quedarme en la cuadrícula para no saltarme el semáforo. Lo único que se me ocurrió hacer fue avanzar un poco, sin situarme encima del paso de peatones, para liberar un poco el cruce que tenía detrás. Recé para que entendiera mi posición. Cuando el semáforo se puso en verde avancé, y me hizo girar a la derecha. Y cuál fue mi sorpresa cuando me dice: "Cuando pueda, estacione el vehículo". El corazón me dio un vuelco. Pensé: "Ya está, estoy suspendida por la maldita cuadrícula. A la próxima será". Pues voy, aparco, lo dejé genial. Y me dice: "Inmovilice el vehículo". Estaba profundamente convencida que lo siguiente que diría sería: "Cámbiense y que comience el examen la otra chica". Pero tal fue mi alivio cuando en realidad dijo: "Muy bien. Continuamos, incorpórese de nuevo". La alegría en ese momento fue indescriptible.

     Me incorporé de nuevo, me llevó por algunas calles más y, finalmente me dijo que parase donde pudiese, para que la otra chica comenzara su examen. Cuando me senté en el asiento trasero pude al fin respirar. No sabía si había aprobado o suspendido, pero "a lo hecho pecho". La otra chica lo hizo como pudo, se saltó varios semáforos en ámbar, dejó paso a un peatón cuando el semáforo de los peatones estaba en rojo, etc. Miraba a la examinadora mientras apuntaba todo eso en su libreta. Finalmente, cuando llegamos al punto de examen, dentro del coche, nos dijo a cada una si estábamos aprobadas o suspendidas. Primero se lo dijo a la chica, y efectivamente estaba suspendida. Yo estaba ya que no podía con la incertidumbre. Cuando la chica se bajó del coche, llorando, la examinadora me dijo que estaba aprobada. Que había cometido el fallo de la cuadrícula pero había reaccionado bien al despejar la zona, y que en un ceda el paso, debía haber mirado un poco más. Ambas faltas contaban como leves, por lo que estaba aprobada. Cuando salí del coche estaba más feliz que una perdiz. Después se subieron los dos siguientes, que me preguntaron si había aprobado y, al decirles que sí, recobraron la esperanza.

     Ayer fue un gran día. Después de tan sólo unas 20 prácticas (1 mes y 13 días), había logrado aprobar el práctico de conducir, el 25 de octubre de 2013. Pues eso es todo... En unos días me darán  la autorización que me permitirá coger el coche, mientras hacen mi carnet. ¡Bien! Es así como, en dos meses y 13 días (un mes dedicado al teórico y un mes y trece días dedicado al práctico) me logré sacar el carnet de conducir, y ambas cosas a la primera. 

     Pues esto es toooooooooooooooooooodo. Ya os iré informando de mi vida... ¡Un abrazo!

domingo, 20 de octubre de 2013

A una semana del práctico

     Buenos díaaaaaaaaaaaaaaaaas. Aquí estamos, un domingo a las ocho y media de la mañana, pensando en el viernes. ¿Por qué? Porque ese día me estaré examinando del práctico. ¿Qué rápido pasa el tiempo no? Normalmente la gente no se pone nerviosa con una semana de antelación, pero se ve que yo soy especial. Es sólo pensar en ese día y el estómago me da vueltas. Sólo espero aprobar...

     Normalmente la gente se presenta al práctico con alrededor de unas 30 prácticas hechas. Cuál fue mi sorpresa cuando en mi novena práctica me dijo mi profesor que quería llevarme a examen el 25 de Octubre. Pensé que estaba de broma, pero no lo estaba. Ya el examen está pago, me presentaré este viernes y no hay vuelta atrás. Llevo unas 16 prácticas hechas, aproximadamente, y me quedan unas cuantas esta semana, los días previos al examen. Tengo unas ganas de quitarme el carnet de encima... Aun así me dará una pena tremenda dejar la autoescuela porque, a lo tonto, en este tiempo le he cogido a todos ellos, tanto alumnos como profesores. Siempre nos quedará el contacto. La verdad es que no tengo queja alguna de ellos, son grandes profesionales.

     Esta semana tengo prácticas dobles y alguna simple, y el miércoles me dirán el punto de examen y la hora... Vamos a ver qué tal. Les dejo por aqui algunas fotos dentro del coche de prácticas. Me queda bien el coche, ¿no?

     
     Y como no, alguna que otra práctica ilegal con mi padre, para acostumbrarme al coche de mi madre y de mi padre... El de mi padre es un señor cochazo. Ayer lo cogí por primera vez y me quedé babándome con el hipersensible acelerador y lo bajo que es. Supongo que todo es acostumbrarse.


      Bueno, esto es todo por hoy. Ya el viernes os contaré que tal. ¡Un abrazo!

domingo, 15 de septiembre de 2013

Test de conducir... ¡APROBADO!

     Pues eso señores, que hace tres días que me presenté al teórico de conducir, y bien aprobadito que está, ¡y a la primera! Tenía unas ganas locas de quitármelo de encima. Llevaba un mes fija en la autoescuela, yendo mañana y tarde, asistiendo a mil clases teóricas, haciendo millones de tests, leyéndome el libro cuarenta veces... Pero al final ha servido para algo. Adiós teórico, fue un placer.

     Definitivamente ha merecido la pena esas horas que he pasado en la autoescuela y tanta dedicación, pues en un mes tan sólo me lo he podido quitar de encima, no como otras personas que, por vagas, no mueven un dedo para aprobarlo.

     He cogido tres días el coche de mi madre con mi padre como profe, y la verdad es que puedo decir que me gusta mucho el contacto con el coche y, por supuesto, tenerlo a él para orientarme un poco. Sin duda, no hay mejor profesor que él. Y he de decir que, para las tres clases que llevo con él, no se me da nada mal. Aún así, este martes (pasado mañana) comenzaré las prácticas con la autoescuela y tengo unas ganas enormes. Al fin voy a poder dedicar mi tiempo a lo que quiero, que son las prácticas. Después de tanto machaqueo con el teórico, le acabé cogiendo manía...

     Y por cierto, llevo ya una semana en la universidad y la verdad es que me gusta bastante el ambiente. He conocido a un montón de gente que me cae genial, los profesores son de mi agrado y las facultades molan mucho. La verdad es que he empezado con muy buen pie. Espero seguir así y que no se me tuerza este recorrido por el apasionante mundo de la Biología.

     Pues eso, chicos. Dentro de poco habrá una loca suelta al volante. ¡A cuidarse y abrigarse! Que estos días al fin parece estar refescando un poco.


domingo, 25 de agosto de 2013

Esto continúa.

   
     Bueno, ya es hora de poneros un poco al día de mi vida. Estamos a 25 de agosto y puedo decir con la voz bien alta de que tanta espera ha merecido la pena. He pasado un verano de lujo con mis padres, con mi precioso novio, mis amigos, con mis hermanas del Centro Hípico, etc. Tras pasar 15 días en Gran Canaria con mis padres, muuuuuuuchos días enteros con mi novio, 4 días en un hotel rural y muchos buenos momentos en mi Centro Hípico dando paseos por el monte, haciendo acampadas y demás, no cabe ninguna duda que he amortizado tantas horas de estudio sin vida social. Estos últimos días he estado a tope con la autoescuela, yendo unas 8 horas al día... Algunos dicen que soy bruta, otros que soy exagerada. Yo solo sé que cuando me empeño en algo lo consigo y en la mitad de tiempo, así que seguiré con mi técnica. Tan mala no será después de los resultados que he obtenido siempre, ¿no? Mi intención es presentarme dentro de una semana y media, y sólo llevo una semana en la autoescuela. Veremos si logro mi propósito a la primera.

     El 9 de septiembre empiezo en la universidad y, al igual que nerviosa, estoy emocionada. Es un gran salto pero, después de lo que ya he pasado he visto donde está mi límite, y puedo decir que ese límite está muy alto, a un nivel al que sólo llegan unos pocos. Tengo unas ganas locas por empezar, unas ganas locas de sacarme el carnet, unas ganas locas de vivir mi juventud como lo estoy haciendo, sin prisa pero sin pausa. Este ha sido uno de los mejores veranos de mis 18 años. Aún recuerdo las palabras de mi profesora de Historia, al decirnos que este iba a ser el verano de nuestras vidas. Yo la miraba como si fuese una loca, pero estaba cegada por los exámenes y el estrés. Ahora, con esta liberación lo veo todo desde una perspectiva muy diferente. No todo es una nota. No somos sobresalientes, notables o suficientes. No pertenecemos a un ranking. Somos personas y somos bellas, todas, cada una a su manera. No dejemos que el mundo nos ciegue. Somos más de que lo que los demás piensan que somos.

     Queda dicho. Ahora a disfrutar de lo poco que me queda y ya os informaré cómo me fue el examen teórico de conducir. ¡Un beso muy grande!
     Si hay una canción que sirva de banda sonora de este verano es esta. Espero que os guste ♥



lunes, 24 de junio de 2013

Graduación... diez sobre diez.

    Antes de ayer, 22 de junio, tuvo lugar uno de los eventos más importantes de mi vida: mi Graduación. Ese paso que cierra las puertas al Colegio, a ese lugar que me ha arropado estos quince años, para abrirme las puertas a un nuevo futuro, incierto, pero bello y prometedor. Fue un acto inolvidable y conmovedor y, aunque pensé que lloraría, no lo hice; pero eso no quita que se moviera algo en mi interior cuando me nombraron para subir al parqué, recibir mi orla y mi banda de mano de mis profesores, que me aplaudían acompañados del director del colegio, al igual que los cuatrocientos familiares y alumnos. Fue un momento precioso. Ese paso en el cual dejas atrás esa inmadurez, esa niñez, esa escolaridad, para pasar a llamarte universitaria. Lo pienso y se me ponen los pelos de punta.

     Estoy radiante y eufórica, aún a día de hoy. Es inevitable recordar esa tarde-noche con la mejor de las sonrisas en mi rostro. Tras el acto interno en el colegio de mano de la mejor compañía posible (madre, padre, novio y mejor amigo, profesores y compañeros) partimos juntos a El Casino de Santa Cruz. Me habían hablado muy bien de aquel sitio pero, después de todo, tanto lujo me sorprendió de forma grata. Comimos, comida deliciosa debo decir, y el ambiente a mi alrededor había cambiado. Todos los malos rollos que habían surgido entre compañeros y profesores a lo largo del curso parecieron disiparse en un ambiente ahogado en risas, rubores y buena energía.


     Cuando comenzó a sonar la música en la pista de baile nadie se atrevió a salir, pero a medida que el ambiente se iba caldeando, nosotros, los recién graduamos saltamos a la pista y empezamos a bailar como si nos fuese la vida en ello. Saltos, manos arriba, gritos, sonrisas, carcajadas, cantos, buen rollo... Estábamos borrachos de felicidad. Y tuve el placer de compartir aquel momento con él, con mi novio, con la persona que siempre estará ahí, pase lo que pase.


     Lo que más me gustó de aquella noche fue el cambio de relación que teníamos con los profesores. Toda esa distancia entre ellos y nosotros, esa barrera infranqueable profesor-alumno parecía disiparse canción tras canción, salto tras salto. Ver a tus profesores, esos que durante el año te habían enseñado a valorar su asignatura y con los cuales aprendiste más de lo que eres capaz de apreciar, bailar a un metro tuyo, desmadrándose, disfrutando contigo TU GRAN MOMENTO es increíble. Aún se me escapan pequeñas sonrisas al recordar determinados momentos de la noche.

     Acabamos tarde y, aunque los míos y yo nos fuimos cerca de las cuatro a casa, la fiesta duró bien larga la noche. Sin duda, una de las noches más inolvidables de mi vida. Me da una grandísima pena no poder a vivir ese momento de nuevo, porque si me dieran la oportunidad lo viviría una y mil veces más. Sin duda, ese final de una gran etapa me dejó un buen sabor de boca. Y lo que más me gusta de todo es saber que no abandono a mis profesores, sino que me llevo grandes amigos para el resto de mi vida, con los cuales no perderé jamás el contacto. Sin duda, todos ellos, bellísimas personas.

     Bueno, esto es todo por hoy. Ahora que ya acabé la locura y que ha comenzado el verano oficialmente, con mi Preinscripción en la Facultad de Biología de la Universidad de La Laguna, podré escribir más a menudo. ¡Cuidáos! Y en tan sólo dos días mi promesa de volverme rubia se hará realidad.



GRADUACIÓN 2013 - COLEGIO CISNEROS ALTER

miércoles, 19 de junio de 2013

Pues nada, señores. Fin oficial de Bachillerato y de PAU.

    Ya han publicado las notas de PAU y estoy que no quepo en mí de la felicidad.

     Al final Matemáticas, que es la que me traía por el camino de la amargura, no me salió tan mal como esperaba. Un notable bien bonito. De resto estoy completamente orgullosa. Tanto esfuerzo valió la pena... Qué felicidad. Aún no me creo que sacase un 10 en filosofía. In-creíble.

     En total, tengo una nota PAU de 13'34 sobre 14 y estoy más que satisfecha conmigo misma. Todo ese estrés, esos madrugones, esas crisis y demás, al ver estos resultados, caen un poco en el olvido. Me ha sorprendido realmente de lo que soy capaz. La nota que más me llena a pesar de todo es la de Química. Esa asignatura tiene una nota media de 4 coma algo y que yo, después de tanto esfuerzo, lograra sacar un 9'4 es alucinante. El hecho de llegar hoy al colegio y que mi profesor de Química me dijera que la mía era la nota más alta de mi colegio en su asignatura hace que confíe un poco más en mí. Joder que realmente soy buena. Ya es hora de que me lo crea, ¿no?

     Pues era eso, personitas. Quería que viérais esto que tanta felicidad me está dando.
     ¡Un beso!

     Ya puedo elegir cualquier carrera. ¡Puedo entrar incluso a medicina! Qué locura.

jueves, 13 de junio de 2013

Pues he salido viva de los cinco primeros exámenes

     Pues son las tres y media del jueves. Llevo dos días de exámenes PAU y ya me he quitado cinco exámenes:

- Lengua: Bien.
- Inglés: Muy bien.
- Filosofía: Muy bien.
- Química: Muy bien.
- Matemáticas: Horrorosamente desastroso.

     Bueno, el de matemáticas le salio horrible a todo el mundo, pero eso no me reconforta. Como dicen: "Mal de muchos, consuelo de tontos". Pero bueno, aprobar lo aprobaré. El problema está en que comencé haciendo una opción de la cual me arrepentiría 35 minutos después de empezar, y eso me dejo unos escasos 55 minutos para hacer la otra. Aun así me alegro de haber hecho eso, pues en la opción que elegí al principio, la B, hubiera sacado unos 3 puntos sobre 10; sin embargo, de la opción A tengo unos 6 puntos seguros... Es muy triste que pusieran un examen tan difícil. Así no se evalúa realmente el conocimiento del alumno, señores. Que no es normal que se tuvieran que llevar a un alumno en la ambulancia por un ataque de pánico. No lo es.

     Pues eso, cosas y cosos, que cierro aquí que luego tendré que estudiar los dos exámenes que me quedan.

     ¡A cuidarse! ¡Y deséenme suerte!
     Y os presento mi matadero. ¿A que es bonito?


sábado, 8 de junio de 2013

PAUPAUPAUPAUPAUPAUPAUPAUPAUPAU

   
     Una imagen vale más que mil palabras, ¿no?

     Sábado, cinco y media de la tarde, en la biblioteca en mi tiempo de descanso... Hora propicia para contaros un poco lo que va a ser la próxima semana. El miércoles me empieza la PAU, con un horario tal que así:
     El miércoles tendré lengua, inglés y filosofía; el jueves química y matemáticas; y el viernes biología y física. O lo que es lo mismo: MUERTE. Ya no sé ni cómo estoy... Si nerviosa, tranquila, preocupada, agobiada, intranquila o cardíaca. Ya simplemente estoy expectante. A ver qué pasa.

     Llevo nueve meses esforzándome a más no poder, estresándome por conseguir la nota más alta, la perfección. Finalmente he logrado conseguir una nota media de Bachiller de un 9'75 y hombre, satisfecha estoy, pero me ha tocado mucho la moral que no me diesen matrícula de honor. En mi pueblo, una matrícula de honor se le ha de entregar a aquel alumno que saque más de un 9 en Bachillerato, pero como vivimos en este asco de país, se la dan a los tres alumnos con mejor nota de mi colegio. Es decir, que me quedé a las puertas. Súper justo todo.

     Estoy bastante indignada respecto a esto, pero bueno, es lo que toca, supongo. Tengo muchísimas ganas de quitarme este "muerto" de encima. Creo que estoy preparada para afrontar la PAU y sacarla con buena nota. Confío en mí. Pero claro, esto lo digo ahora, que aún estoy a cuatro días de los exámenes. Sé que el martes estaré tirándome de los pelos, maldiciéndome a mí misma y creyendo que suspenderé todo. Soy así.

     Bueno ruiseñores, esta servidora se va temporalmente. Quedaré exiliada en un bonito y pacífico lugar llamado biblioteca para lo que queda de semana y parte de la próxima. No sé si podré escribir estos días, seguramente no. Ya vendré por aquí el viernes por la tarde, si sigo viva claro, para contaros que tal fue mi experiencia PAUpérrima. ¡Un abrazo!


viernes, 24 de mayo de 2013

Descarga de VERANO... 40% completado

          ¡Hola señor@s! Pues me alegro de comunicarles que, tras una semana de exámenes a tope, durmiendo cuatro horas diarias, he salido viva. Sí, sí. Yo tampoco me lo creo. Ahora estoy en la típica sensación de...
         Hostia, si yo antes de los exámenes tenía vida social. ¡Ven a mí!

     Los exámenes, en general me salieron bastante bien. Teniendo en cuenta que, en cuatro días tuve 8 exámenes, uno por asignatura, de toooooooodo el temario del curso, bastante contenta estoy por salir viva de aquello. Ya la nota es lo de menos. Mmm... ¿No me creéis? Hacéis bien.

     A estas alturas de curso estoy bastante cansada. Me he quemado de una manera sobrenatural durante todo el año, examen tras examen. Una cantidad enorme de temario para dar en un espacio de tiempo demasiado corto.

     Una de las asignaturas que siempre me ha gustado es historia. Siempre me ha llamado la atención aprender cosas nuevas de tiempos pasados que, quieras o no, uno mismo debe conocer. Desde mi punto de vista es algo básico. Pero lo que me repatea es tener que aprenderme mil cosas en un periodo de ocho meses. Es frustrante y acabas odiando a asignatura y, mucho más, cuando las horas que le dedicas no se ven reflejadas en la nota. 

     Dentro de una semana tendré el examen para sacarme el título B1 de inglés y ya estoy un poco más tranquila. Después de quitarme el enorme peso que eran los exámenes finales de Segundo de Bachiller. Ahora puedo decir que no me queda nada para ser libre de esta prisión. ¡Viva! Solo espero que la PAU me salga en condiciones. No quiero estar dentro de varios meses mirando este blog, arrepintiéndome de cosas. Creedme, la decepción es el peor sentimiento del mundo. 

     En el examen de lengua opté por ir por comentario de texto periodístico y cayó este que os dejo en link: http://elpais.com/elpais/2013/05/05/opinion/1367778128_024652.html. Sinceramente, no podían haber escogido un tema mejor. Ahí os lo dejo para que echéis un vistazo.

     Bueno caracolas, que os dejo. Que mañana después de tres semanas sin ir, iré a hípica.
     ¡Un beso! ¡Y a cuidarse!

viernes, 17 de mayo de 2013

Y comienza el sprint final.

           Estamos a viernes, son las diez de la noche y aquí estoy, sentada en la cama, con el ordenador, intentando despejarme. Dentro de unas sesenta horas estaré examinándome de Historia, la primera de las ocho asignaturas de las que examinaré la próxima semana. Con un maravilloso calendario conformado por ocho exámenes, dos cada día, de una cantidad sobrehumana de temario cada una, estoy como mínimo inquieta. Es raro, pues no estoy estresada, sino inquieta, y eso me preocupa. A estas alturas esperaba estar subida a alguna pared, gritando y llorando, mientras me tiraba de los pelos. Y aquí estoy, calmada y sin nervios... ¿Es normal? Cualquiera puede pensar que esto es algo positivo, ¿pero quién me asegura que esto no es un método de acumulación y que después lo echaré todo junto el domingo por la noche? Espero canalizar mi estrés de alguna manera, bastante mal lo he pasado este curso. Merezco relajarme de una vez.
         
          Después de los exámenes de evaluación tendré, una semana después, un examen oral y escrito de inglés para sacarme el título B1. Como si tuviera poco, voy yo y añado más presión. Sí, soy así de especial.

          Y, pasada esa prueba de inglés, unos ocho días después tendré nada más y nada menos que la PAU. Qué felicidad. Este será el mes más estresante de mi etapa estudiantil y la más crítica. Pero, a estas alturas ya he aceptado que soy capaz de lograrlo. Si algo tiene este curso es que saca a la luz todas tus inseguridades pero, cuando vislumbras la meta, comienzas a darte cuenta de que realmente eres capaz de conseguir lo que te propongas. Si he logrado aguantar ocho meses esta presión, soy capaz de hacer cualquier cosa.

        ¡Pero soy feliz! Soy afortunada. Tengo la oportunidad de enfrentarme a este reto y, sinceramente, me encanta ponerme a prueba porque, cada vez me sorprendo aún más de mis capacidades.

         Poco a poco iré subiendo entradas, cuando tenga un ratito en el que no esté encerrada en el TEA o en mi cuarto estudiando.

         ¡Un beso, mis galletitas de azúcar!
         Mañana me esperará un duro día de estudio. Quedé con Primo de Rivera, Cánovas del Castillo, Alfonso XII y su hijo, y mis amigos los cubanos, entre otros, en la maravillosa biblioteca. Así que a cuidarse, que estos días está haciendo frío. ¡A comerse el mundo!


viernes, 12 de abril de 2013

Para que conozcáis un poco más a esta anónima


Hola, me llamo Déborah y estoy en 2º de Bachillerato

           ¿Qué queréis que os diga? Llamadme mentirosa por deciros que escribiría pronto..., pero tengo la excusa perfecta, y es que ya no sé lo que es la vida social, estoy en Segundo. Vamos, que han pasado unos seis meses desde que publiqué la última entrada, soy culpable, lo admito. Hace apenas unos cinco minutos que leí la entrada y sonreí. Me alegró ver el positivismo y la calma con la que empecé el curso, cosas que casi han desaparecido hoy, a día 12 de abril. Cuando estaba en primaria y en la ESO veía 2º de Bachillerato como el curso de oro,  donde iría donde quisiese, sería libre, madura, los profesores nos tratarían como verdaderos adultos y estudiaría, claro. Ahora que lo estoy viviendo en mi propia piel estoy quizá un poco decepcionada. Este curso prometía mucho y me estoy dando cuenta de que las expectativas son problemáticas: te sugestionas con tu propia imaginación y después la realidad apenas se asemeja con lo que esperabas. Nunca pensé que este curso me provocaría el estrés que me está provocando... He tenido dos crisis de ansiedad, de esas de las que te falta la respiración, por no hablar de todas esas tardes que me he pasado abatida, llorando, agobiada, encerrada en mi cuarto, intentando meterme unas simples palabras impresas en hojas que yacen frente a mi cara, sin saber el por qué. Tan sólo lo hacía porque debía hacerlo. Esa es quizá una de las peores cosas de este curso, el no encontrarse a uno mismo, el no poder valorarse, el no poder hacer lo que realmente llena. Hago cosas en el día a día de forma sistemática, mecánica, sin querer realmente hacerlo, pero debo hacerlo porque..., porque sí. Me deprime el hecho de que mi futuro dependa de una nota. Me parece tan vacío, tan carente de cualquier tipo de valor, tan insulso, tan ridículo. Me río en la cara de aquellos que dicen que solo es un año, que es fácil, que hay que aguantar y listo, que es cuestión de tragar... ¿En serio? Pues yo lo veo así: es un año de mi vida menos. Un año menos de sonrisas, un año menos de tranquilidad interna, un año menos sin ser yo, un año menos de los pocos que tenemos para ser felices. No me tachéis de pesimista, porque no lo soy. Me considero positiva, al igual que todos aquellos que me conocen realmente, pero tan sólo quiero ser realista. Vivimos en una sociedad ridícula, pensadlo. ¿Realmente alguien está más capacitado para ser médico por tener 12`55 en la PAU que alguien con un 12'53? Anda ya. Pues quizá nadie ha reparado que detrás de ese 12'53 hay una persona, una bellísima persona, que se ha dejado la piel en cada examen, en cada entrega, en cada hora de estudio, en cada hora de sacrificio. Una persona que ha tenido sus más y sus menos durante el curso, una persona que puede haberlo pasado muy mal por la pérdida de un ser querido durante la jornada escolar, una persona que sufre por dentro la ruptura con su pareja, una persona con problemas familiares, una persona con mil lastres encima... Pero parece que aquí todo eso da igual. Detrás de ese 12'53 no existe ninguna persona, tan sólo un código que deberá renunciar quizá al sueño de su vida de estudiar medicina por un triste 0'02. Un pellizco que puede suponer una sonrisa, un "¡Qué feliz soy", un suspiro, una lágrima de felicidad,... Siento que no tengo identidad en este curso que prometía ser perfecto. Me han alienado, como decía Marx, pero no me ha alienado una persona en concreto, sino esta sociedad que para mí da vergüenza. Antes que trabajadores, estudiantes, o lo que quiera que hagamos, somos personas, seres humanos con sentimientos, con problemas, con una vida que ha de ser respetada.

           Siento mucho haberos soltado este alegato, pero una de vez en cuando necesita sacar las pequeñas espinas que guarda dentro. Y las guardo simplemente para que nadie resulte herido al mostrarlas, porque están peligrosamente llenas del peor veneno, la decepción.

           Bueno gente, escribiré a final de curso, cuando haya acabado la PAU. Será entonces cuando escribiré una gran entrada dedicada a uno de mis mayores problemas en Segundo: mi colegio. Tranquilos, que ese tema dará para largo. Por cierto, en verano me teñiré de rubia. No sé, me apeteció hace dos semanas y lo voy a hacer, es lo que tiene acabar quemada, que quieres dejar atrás toda la mierda para que se abra un futuro completamente nuevo.

           Me despido amores míos, y un consejo, disfrutad de cada momento como si fuera el último. Al fin y al cabo 2º de Bachillerato no es tan malo, me ha servido para saber lo que no debo hacer. Ahora, otra cosa es que lo lleve a cabo.

           Aquí os dejo una canción que me encanta de una de mis cantantes favoritas. Un beso, ¡cuidaros!