viernes, 12 de abril de 2013
Hola, me llamo Déborah y estoy en 2º de Bachillerato
¿Qué queréis que os diga? Llamadme mentirosa por deciros que escribiría pronto..., pero tengo la excusa perfecta, y es que ya no sé lo que es la vida social, estoy en Segundo. Vamos, que han pasado unos seis meses desde que publiqué la última entrada, soy culpable, lo admito. Hace apenas unos cinco minutos que leí la entrada y sonreí. Me alegró ver el positivismo y la calma con la que empecé el curso, cosas que casi han desaparecido hoy, a día 12 de abril. Cuando estaba en primaria y en la ESO veía 2º de Bachillerato como el curso de oro, donde iría donde quisiese, sería libre, madura, los profesores nos tratarían como verdaderos adultos y estudiaría, claro. Ahora que lo estoy viviendo en mi propia piel estoy quizá un poco decepcionada. Este curso prometía mucho y me estoy dando cuenta de que las expectativas son problemáticas: te sugestionas con tu propia imaginación y después la realidad apenas se asemeja con lo que esperabas. Nunca pensé que este curso me provocaría el estrés que me está provocando... He tenido dos crisis de ansiedad, de esas de las que te falta la respiración, por no hablar de todas esas tardes que me he pasado abatida, llorando, agobiada, encerrada en mi cuarto, intentando meterme unas simples palabras impresas en hojas que yacen frente a mi cara, sin saber el por qué. Tan sólo lo hacía porque debía hacerlo. Esa es quizá una de las peores cosas de este curso, el no encontrarse a uno mismo, el no poder valorarse, el no poder hacer lo que realmente llena. Hago cosas en el día a día de forma sistemática, mecánica, sin querer realmente hacerlo, pero debo hacerlo porque..., porque sí. Me deprime el hecho de que mi futuro dependa de una nota. Me parece tan vacío, tan carente de cualquier tipo de valor, tan insulso, tan ridículo. Me río en la cara de aquellos que dicen que solo es un año, que es fácil, que hay que aguantar y listo, que es cuestión de tragar... ¿En serio? Pues yo lo veo así: es un año de mi vida menos. Un año menos de sonrisas, un año menos de tranquilidad interna, un año menos sin ser yo, un año menos de los pocos que tenemos para ser felices. No me tachéis de pesimista, porque no lo soy. Me considero positiva, al igual que todos aquellos que me conocen realmente, pero tan sólo quiero ser realista. Vivimos en una sociedad ridícula, pensadlo. ¿Realmente alguien está más capacitado para ser médico por tener 12`55 en la PAU que alguien con un 12'53? Anda ya. Pues quizá nadie ha reparado que detrás de ese 12'53 hay una persona, una bellísima persona, que se ha dejado la piel en cada examen, en cada entrega, en cada hora de estudio, en cada hora de sacrificio. Una persona que ha tenido sus más y sus menos durante el curso, una persona que puede haberlo pasado muy mal por la pérdida de un ser querido durante la jornada escolar, una persona que sufre por dentro la ruptura con su pareja, una persona con problemas familiares, una persona con mil lastres encima... Pero parece que aquí todo eso da igual. Detrás de ese 12'53 no existe ninguna persona, tan sólo un código que deberá renunciar quizá al sueño de su vida de estudiar medicina por un triste 0'02. Un pellizco que puede suponer una sonrisa, un "¡Qué feliz soy", un suspiro, una lágrima de felicidad,... Siento que no tengo identidad en este curso que prometía ser perfecto. Me han alienado, como decía Marx, pero no me ha alienado una persona en concreto, sino esta sociedad que para mí da vergüenza. Antes que trabajadores, estudiantes, o lo que quiera que hagamos, somos personas, seres humanos con sentimientos, con problemas, con una vida que ha de ser respetada.
Siento mucho haberos soltado este alegato, pero una de vez en cuando necesita sacar las pequeñas espinas que guarda dentro. Y las guardo simplemente para que nadie resulte herido al mostrarlas, porque están peligrosamente llenas del peor veneno, la decepción.
Bueno gente, escribiré a final de curso, cuando haya acabado la PAU. Será entonces cuando escribiré una gran entrada dedicada a uno de mis mayores problemas en Segundo: mi colegio. Tranquilos, que ese tema dará para largo. Por cierto, en verano me teñiré de rubia. No sé, me apeteció hace dos semanas y lo voy a hacer, es lo que tiene acabar quemada, que quieres dejar atrás toda la mierda para que se abra un futuro completamente nuevo.
Me despido amores míos, y un consejo, disfrutad de cada momento como si fuera el último. Al fin y al cabo 2º de Bachillerato no es tan malo, me ha servido para saber lo que no debo hacer. Ahora, otra cosa es que lo lleve a cabo.
Aquí os dejo una canción que me encanta de una de mis cantantes favoritas. Un beso, ¡cuidaros!
Siento mucho haberos soltado este alegato, pero una de vez en cuando necesita sacar las pequeñas espinas que guarda dentro. Y las guardo simplemente para que nadie resulte herido al mostrarlas, porque están peligrosamente llenas del peor veneno, la decepción.
Bueno gente, escribiré a final de curso, cuando haya acabado la PAU. Será entonces cuando escribiré una gran entrada dedicada a uno de mis mayores problemas en Segundo: mi colegio. Tranquilos, que ese tema dará para largo. Por cierto, en verano me teñiré de rubia. No sé, me apeteció hace dos semanas y lo voy a hacer, es lo que tiene acabar quemada, que quieres dejar atrás toda la mierda para que se abra un futuro completamente nuevo.
Me despido amores míos, y un consejo, disfrutad de cada momento como si fuera el último. Al fin y al cabo 2º de Bachillerato no es tan malo, me ha servido para saber lo que no debo hacer. Ahora, otra cosa es que lo lleve a cabo.
Aquí os dejo una canción que me encanta de una de mis cantantes favoritas. Un beso, ¡cuidaros!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
