viernes, 17 de mayo de 2013

Y comienza el sprint final.

           Estamos a viernes, son las diez de la noche y aquí estoy, sentada en la cama, con el ordenador, intentando despejarme. Dentro de unas sesenta horas estaré examinándome de Historia, la primera de las ocho asignaturas de las que examinaré la próxima semana. Con un maravilloso calendario conformado por ocho exámenes, dos cada día, de una cantidad sobrehumana de temario cada una, estoy como mínimo inquieta. Es raro, pues no estoy estresada, sino inquieta, y eso me preocupa. A estas alturas esperaba estar subida a alguna pared, gritando y llorando, mientras me tiraba de los pelos. Y aquí estoy, calmada y sin nervios... ¿Es normal? Cualquiera puede pensar que esto es algo positivo, ¿pero quién me asegura que esto no es un método de acumulación y que después lo echaré todo junto el domingo por la noche? Espero canalizar mi estrés de alguna manera, bastante mal lo he pasado este curso. Merezco relajarme de una vez.
         
          Después de los exámenes de evaluación tendré, una semana después, un examen oral y escrito de inglés para sacarme el título B1. Como si tuviera poco, voy yo y añado más presión. Sí, soy así de especial.

          Y, pasada esa prueba de inglés, unos ocho días después tendré nada más y nada menos que la PAU. Qué felicidad. Este será el mes más estresante de mi etapa estudiantil y la más crítica. Pero, a estas alturas ya he aceptado que soy capaz de lograrlo. Si algo tiene este curso es que saca a la luz todas tus inseguridades pero, cuando vislumbras la meta, comienzas a darte cuenta de que realmente eres capaz de conseguir lo que te propongas. Si he logrado aguantar ocho meses esta presión, soy capaz de hacer cualquier cosa.

        ¡Pero soy feliz! Soy afortunada. Tengo la oportunidad de enfrentarme a este reto y, sinceramente, me encanta ponerme a prueba porque, cada vez me sorprendo aún más de mis capacidades.

         Poco a poco iré subiendo entradas, cuando tenga un ratito en el que no esté encerrada en el TEA o en mi cuarto estudiando.

         ¡Un beso, mis galletitas de azúcar!
         Mañana me esperará un duro día de estudio. Quedé con Primo de Rivera, Cánovas del Castillo, Alfonso XII y su hijo, y mis amigos los cubanos, entre otros, en la maravillosa biblioteca. Así que a cuidarse, que estos días está haciendo frío. ¡A comerse el mundo!


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