lunes, 24 de junio de 2013

Graduación... diez sobre diez.

    Antes de ayer, 22 de junio, tuvo lugar uno de los eventos más importantes de mi vida: mi Graduación. Ese paso que cierra las puertas al Colegio, a ese lugar que me ha arropado estos quince años, para abrirme las puertas a un nuevo futuro, incierto, pero bello y prometedor. Fue un acto inolvidable y conmovedor y, aunque pensé que lloraría, no lo hice; pero eso no quita que se moviera algo en mi interior cuando me nombraron para subir al parqué, recibir mi orla y mi banda de mano de mis profesores, que me aplaudían acompañados del director del colegio, al igual que los cuatrocientos familiares y alumnos. Fue un momento precioso. Ese paso en el cual dejas atrás esa inmadurez, esa niñez, esa escolaridad, para pasar a llamarte universitaria. Lo pienso y se me ponen los pelos de punta.

     Estoy radiante y eufórica, aún a día de hoy. Es inevitable recordar esa tarde-noche con la mejor de las sonrisas en mi rostro. Tras el acto interno en el colegio de mano de la mejor compañía posible (madre, padre, novio y mejor amigo, profesores y compañeros) partimos juntos a El Casino de Santa Cruz. Me habían hablado muy bien de aquel sitio pero, después de todo, tanto lujo me sorprendió de forma grata. Comimos, comida deliciosa debo decir, y el ambiente a mi alrededor había cambiado. Todos los malos rollos que habían surgido entre compañeros y profesores a lo largo del curso parecieron disiparse en un ambiente ahogado en risas, rubores y buena energía.


     Cuando comenzó a sonar la música en la pista de baile nadie se atrevió a salir, pero a medida que el ambiente se iba caldeando, nosotros, los recién graduamos saltamos a la pista y empezamos a bailar como si nos fuese la vida en ello. Saltos, manos arriba, gritos, sonrisas, carcajadas, cantos, buen rollo... Estábamos borrachos de felicidad. Y tuve el placer de compartir aquel momento con él, con mi novio, con la persona que siempre estará ahí, pase lo que pase.


     Lo que más me gustó de aquella noche fue el cambio de relación que teníamos con los profesores. Toda esa distancia entre ellos y nosotros, esa barrera infranqueable profesor-alumno parecía disiparse canción tras canción, salto tras salto. Ver a tus profesores, esos que durante el año te habían enseñado a valorar su asignatura y con los cuales aprendiste más de lo que eres capaz de apreciar, bailar a un metro tuyo, desmadrándose, disfrutando contigo TU GRAN MOMENTO es increíble. Aún se me escapan pequeñas sonrisas al recordar determinados momentos de la noche.

     Acabamos tarde y, aunque los míos y yo nos fuimos cerca de las cuatro a casa, la fiesta duró bien larga la noche. Sin duda, una de las noches más inolvidables de mi vida. Me da una grandísima pena no poder a vivir ese momento de nuevo, porque si me dieran la oportunidad lo viviría una y mil veces más. Sin duda, ese final de una gran etapa me dejó un buen sabor de boca. Y lo que más me gusta de todo es saber que no abandono a mis profesores, sino que me llevo grandes amigos para el resto de mi vida, con los cuales no perderé jamás el contacto. Sin duda, todos ellos, bellísimas personas.

     Bueno, esto es todo por hoy. Ahora que ya acabé la locura y que ha comenzado el verano oficialmente, con mi Preinscripción en la Facultad de Biología de la Universidad de La Laguna, podré escribir más a menudo. ¡Cuidáos! Y en tan sólo dos días mi promesa de volverme rubia se hará realidad.



GRADUACIÓN 2013 - COLEGIO CISNEROS ALTER

miércoles, 19 de junio de 2013

Pues nada, señores. Fin oficial de Bachillerato y de PAU.

    Ya han publicado las notas de PAU y estoy que no quepo en mí de la felicidad.

     Al final Matemáticas, que es la que me traía por el camino de la amargura, no me salió tan mal como esperaba. Un notable bien bonito. De resto estoy completamente orgullosa. Tanto esfuerzo valió la pena... Qué felicidad. Aún no me creo que sacase un 10 en filosofía. In-creíble.

     En total, tengo una nota PAU de 13'34 sobre 14 y estoy más que satisfecha conmigo misma. Todo ese estrés, esos madrugones, esas crisis y demás, al ver estos resultados, caen un poco en el olvido. Me ha sorprendido realmente de lo que soy capaz. La nota que más me llena a pesar de todo es la de Química. Esa asignatura tiene una nota media de 4 coma algo y que yo, después de tanto esfuerzo, lograra sacar un 9'4 es alucinante. El hecho de llegar hoy al colegio y que mi profesor de Química me dijera que la mía era la nota más alta de mi colegio en su asignatura hace que confíe un poco más en mí. Joder que realmente soy buena. Ya es hora de que me lo crea, ¿no?

     Pues era eso, personitas. Quería que viérais esto que tanta felicidad me está dando.
     ¡Un beso!

     Ya puedo elegir cualquier carrera. ¡Puedo entrar incluso a medicina! Qué locura.

jueves, 13 de junio de 2013

Pues he salido viva de los cinco primeros exámenes

     Pues son las tres y media del jueves. Llevo dos días de exámenes PAU y ya me he quitado cinco exámenes:

- Lengua: Bien.
- Inglés: Muy bien.
- Filosofía: Muy bien.
- Química: Muy bien.
- Matemáticas: Horrorosamente desastroso.

     Bueno, el de matemáticas le salio horrible a todo el mundo, pero eso no me reconforta. Como dicen: "Mal de muchos, consuelo de tontos". Pero bueno, aprobar lo aprobaré. El problema está en que comencé haciendo una opción de la cual me arrepentiría 35 minutos después de empezar, y eso me dejo unos escasos 55 minutos para hacer la otra. Aun así me alegro de haber hecho eso, pues en la opción que elegí al principio, la B, hubiera sacado unos 3 puntos sobre 10; sin embargo, de la opción A tengo unos 6 puntos seguros... Es muy triste que pusieran un examen tan difícil. Así no se evalúa realmente el conocimiento del alumno, señores. Que no es normal que se tuvieran que llevar a un alumno en la ambulancia por un ataque de pánico. No lo es.

     Pues eso, cosas y cosos, que cierro aquí que luego tendré que estudiar los dos exámenes que me quedan.

     ¡A cuidarse! ¡Y deséenme suerte!
     Y os presento mi matadero. ¿A que es bonito?


sábado, 8 de junio de 2013

PAUPAUPAUPAUPAUPAUPAUPAUPAUPAU

   
     Una imagen vale más que mil palabras, ¿no?

     Sábado, cinco y media de la tarde, en la biblioteca en mi tiempo de descanso... Hora propicia para contaros un poco lo que va a ser la próxima semana. El miércoles me empieza la PAU, con un horario tal que así:
     El miércoles tendré lengua, inglés y filosofía; el jueves química y matemáticas; y el viernes biología y física. O lo que es lo mismo: MUERTE. Ya no sé ni cómo estoy... Si nerviosa, tranquila, preocupada, agobiada, intranquila o cardíaca. Ya simplemente estoy expectante. A ver qué pasa.

     Llevo nueve meses esforzándome a más no poder, estresándome por conseguir la nota más alta, la perfección. Finalmente he logrado conseguir una nota media de Bachiller de un 9'75 y hombre, satisfecha estoy, pero me ha tocado mucho la moral que no me diesen matrícula de honor. En mi pueblo, una matrícula de honor se le ha de entregar a aquel alumno que saque más de un 9 en Bachillerato, pero como vivimos en este asco de país, se la dan a los tres alumnos con mejor nota de mi colegio. Es decir, que me quedé a las puertas. Súper justo todo.

     Estoy bastante indignada respecto a esto, pero bueno, es lo que toca, supongo. Tengo muchísimas ganas de quitarme este "muerto" de encima. Creo que estoy preparada para afrontar la PAU y sacarla con buena nota. Confío en mí. Pero claro, esto lo digo ahora, que aún estoy a cuatro días de los exámenes. Sé que el martes estaré tirándome de los pelos, maldiciéndome a mí misma y creyendo que suspenderé todo. Soy así.

     Bueno ruiseñores, esta servidora se va temporalmente. Quedaré exiliada en un bonito y pacífico lugar llamado biblioteca para lo que queda de semana y parte de la próxima. No sé si podré escribir estos días, seguramente no. Ya vendré por aquí el viernes por la tarde, si sigo viva claro, para contaros que tal fue mi experiencia PAUpérrima. ¡Un abrazo!


viernes, 24 de mayo de 2013

Descarga de VERANO... 40% completado

          ¡Hola señor@s! Pues me alegro de comunicarles que, tras una semana de exámenes a tope, durmiendo cuatro horas diarias, he salido viva. Sí, sí. Yo tampoco me lo creo. Ahora estoy en la típica sensación de...
         Hostia, si yo antes de los exámenes tenía vida social. ¡Ven a mí!

     Los exámenes, en general me salieron bastante bien. Teniendo en cuenta que, en cuatro días tuve 8 exámenes, uno por asignatura, de toooooooodo el temario del curso, bastante contenta estoy por salir viva de aquello. Ya la nota es lo de menos. Mmm... ¿No me creéis? Hacéis bien.

     A estas alturas de curso estoy bastante cansada. Me he quemado de una manera sobrenatural durante todo el año, examen tras examen. Una cantidad enorme de temario para dar en un espacio de tiempo demasiado corto.

     Una de las asignaturas que siempre me ha gustado es historia. Siempre me ha llamado la atención aprender cosas nuevas de tiempos pasados que, quieras o no, uno mismo debe conocer. Desde mi punto de vista es algo básico. Pero lo que me repatea es tener que aprenderme mil cosas en un periodo de ocho meses. Es frustrante y acabas odiando a asignatura y, mucho más, cuando las horas que le dedicas no se ven reflejadas en la nota. 

     Dentro de una semana tendré el examen para sacarme el título B1 de inglés y ya estoy un poco más tranquila. Después de quitarme el enorme peso que eran los exámenes finales de Segundo de Bachiller. Ahora puedo decir que no me queda nada para ser libre de esta prisión. ¡Viva! Solo espero que la PAU me salga en condiciones. No quiero estar dentro de varios meses mirando este blog, arrepintiéndome de cosas. Creedme, la decepción es el peor sentimiento del mundo. 

     En el examen de lengua opté por ir por comentario de texto periodístico y cayó este que os dejo en link: http://elpais.com/elpais/2013/05/05/opinion/1367778128_024652.html. Sinceramente, no podían haber escogido un tema mejor. Ahí os lo dejo para que echéis un vistazo.

     Bueno caracolas, que os dejo. Que mañana después de tres semanas sin ir, iré a hípica.
     ¡Un beso! ¡Y a cuidarse!

viernes, 17 de mayo de 2013

Y comienza el sprint final.

           Estamos a viernes, son las diez de la noche y aquí estoy, sentada en la cama, con el ordenador, intentando despejarme. Dentro de unas sesenta horas estaré examinándome de Historia, la primera de las ocho asignaturas de las que examinaré la próxima semana. Con un maravilloso calendario conformado por ocho exámenes, dos cada día, de una cantidad sobrehumana de temario cada una, estoy como mínimo inquieta. Es raro, pues no estoy estresada, sino inquieta, y eso me preocupa. A estas alturas esperaba estar subida a alguna pared, gritando y llorando, mientras me tiraba de los pelos. Y aquí estoy, calmada y sin nervios... ¿Es normal? Cualquiera puede pensar que esto es algo positivo, ¿pero quién me asegura que esto no es un método de acumulación y que después lo echaré todo junto el domingo por la noche? Espero canalizar mi estrés de alguna manera, bastante mal lo he pasado este curso. Merezco relajarme de una vez.
         
          Después de los exámenes de evaluación tendré, una semana después, un examen oral y escrito de inglés para sacarme el título B1. Como si tuviera poco, voy yo y añado más presión. Sí, soy así de especial.

          Y, pasada esa prueba de inglés, unos ocho días después tendré nada más y nada menos que la PAU. Qué felicidad. Este será el mes más estresante de mi etapa estudiantil y la más crítica. Pero, a estas alturas ya he aceptado que soy capaz de lograrlo. Si algo tiene este curso es que saca a la luz todas tus inseguridades pero, cuando vislumbras la meta, comienzas a darte cuenta de que realmente eres capaz de conseguir lo que te propongas. Si he logrado aguantar ocho meses esta presión, soy capaz de hacer cualquier cosa.

        ¡Pero soy feliz! Soy afortunada. Tengo la oportunidad de enfrentarme a este reto y, sinceramente, me encanta ponerme a prueba porque, cada vez me sorprendo aún más de mis capacidades.

         Poco a poco iré subiendo entradas, cuando tenga un ratito en el que no esté encerrada en el TEA o en mi cuarto estudiando.

         ¡Un beso, mis galletitas de azúcar!
         Mañana me esperará un duro día de estudio. Quedé con Primo de Rivera, Cánovas del Castillo, Alfonso XII y su hijo, y mis amigos los cubanos, entre otros, en la maravillosa biblioteca. Así que a cuidarse, que estos días está haciendo frío. ¡A comerse el mundo!