¡Hola señor@s! Pues me alegro de comunicarles que, tras una semana de exámenes a tope, durmiendo cuatro horas diarias, he salido viva. Sí, sí. Yo tampoco me lo creo. Ahora estoy en la típica sensación de...
Hostia, si yo antes de los exámenes tenía vida social. ¡Ven a mí!
Los exámenes, en general me salieron bastante bien. Teniendo en cuenta que, en cuatro días tuve 8 exámenes, uno por asignatura, de toooooooodo el temario del curso, bastante contenta estoy por salir viva de aquello. Ya la nota es lo de menos. Mmm... ¿No me creéis? Hacéis bien.
A estas alturas de curso estoy bastante cansada. Me he quemado de una manera sobrenatural durante todo el año, examen tras examen. Una cantidad enorme de temario para dar en un espacio de tiempo demasiado corto.
Una de las asignaturas que siempre me ha gustado es historia. Siempre me ha llamado la atención aprender cosas nuevas de tiempos pasados que, quieras o no, uno mismo debe conocer. Desde mi punto de vista es algo básico. Pero lo que me repatea es tener que aprenderme mil cosas en un periodo de ocho meses. Es frustrante y acabas odiando a asignatura y, mucho más, cuando las horas que le dedicas no se ven reflejadas en la nota.
Dentro de una semana tendré el examen para sacarme el título B1 de inglés y ya estoy un poco más tranquila. Después de quitarme el enorme peso que eran los exámenes finales de Segundo de Bachiller. Ahora puedo decir que no me queda nada para ser libre de esta prisión. ¡Viva! Solo espero que la PAU me salga en condiciones. No quiero estar dentro de varios meses mirando este blog, arrepintiéndome de cosas. Creedme, la decepción es el peor sentimiento del mundo.
En el examen de lengua opté por ir por comentario de texto periodístico y cayó este que os dejo en link: http://elpais.com/elpais/2013/05/05/opinion/1367778128_024652.html. Sinceramente, no podían haber escogido un tema mejor. Ahí os lo dejo para que echéis un vistazo.
Bueno caracolas, que os dejo. Que mañana después de tres semanas sin ir, iré a hípica.
Estamos a viernes, son las diez de la noche y aquí estoy, sentada en la cama, con el ordenador, intentando despejarme. Dentro de unas sesenta horas estaré examinándome de Historia, la primera de las ocho asignaturas de las que examinaré la próxima semana. Con un maravilloso calendario conformado por ocho exámenes, dos cada día, de una cantidad sobrehumana de temario cada una, estoy como mínimo inquieta. Es raro, pues no estoy estresada, sino inquieta, y eso me preocupa. A estas alturas esperaba estar subida a alguna pared, gritando y llorando, mientras me tiraba de los pelos. Y aquí estoy, calmada y sin nervios... ¿Es normal? Cualquiera puede pensar que esto es algo positivo, ¿pero quién me asegura que esto no es un método de acumulación y que después lo echaré todo junto el domingo por la noche? Espero canalizar mi estrés de alguna manera, bastante mal lo he pasado este curso. Merezco relajarme de una vez.
Después de los exámenes de evaluación tendré, una semana después, un examen oral y escrito de inglés para sacarme el título B1. Como si tuviera poco, voy yo y añado más presión. Sí, soy así de especial.
Y, pasada esa prueba de inglés, unos ocho días después tendré nada más y nada menos que la PAU. Qué felicidad. Este será el mes más estresante de mi etapa estudiantil y la más crítica. Pero, a estas alturas ya he aceptado que soy capaz de lograrlo. Si algo tiene este curso es que saca a la luz todas tus inseguridades pero, cuando vislumbras la meta, comienzas a darte cuenta de que realmente eres capaz de conseguir lo que te propongas. Si he logrado aguantar ocho meses esta presión, soy capaz de hacer cualquier cosa.
¡Pero soy feliz! Soy afortunada. Tengo la oportunidad de enfrentarme a este reto y, sinceramente, me encanta ponerme a prueba porque, cada vez me sorprendo aún más de mis capacidades.
Poco a poco iré subiendo entradas, cuando tenga un ratito en el que no esté encerrada en el TEA o en mi cuarto estudiando.
¡Un beso, mis galletitas de azúcar!
Mañana me esperará un duro día de estudio. Quedé con Primo de Rivera, Cánovas del Castillo, Alfonso XII y su hijo, y mis amigos los cubanos, entre otros, en la maravillosa biblioteca. Así que a cuidarse, que estos días está haciendo frío. ¡A comerse el mundo!
¿Qué queréis que os diga? Llamadme mentirosa por deciros que escribiría pronto..., pero tengo la excusa perfecta, y es que ya no sé lo que es la vida social, estoy en Segundo. Vamos, que han pasado unos seis meses desde que publiqué la última entrada, soy culpable, lo admito. Hace apenas unos cinco minutos que leí la entrada y sonreí. Me alegró ver el positivismo y la calma con la que empecé el curso, cosas que casi han desaparecido hoy, a día 12 de abril. Cuando estaba en primaria y en la ESO veía 2º de Bachillerato como el curso de oro, donde iría donde quisiese, sería libre, madura, los profesores nos tratarían como verdaderos adultos y estudiaría, claro. Ahora que lo estoy viviendo en mi propia piel estoy quizá un poco decepcionada. Este curso prometía mucho y me estoy dando cuenta de que las expectativas son problemáticas: te sugestionas con tu propia imaginación y después la realidad apenas se asemeja con lo que esperabas. Nunca pensé que este curso me provocaría el estrés que me está provocando... He tenido dos crisis de ansiedad, de esas de las que te falta la respiración, por no hablar de todas esas tardes que me he pasado abatida, llorando, agobiada, encerrada en mi cuarto, intentando meterme unas simples palabras impresas en hojas que yacen frente a mi cara, sin saber el por qué. Tan sólo lo hacía porque debía hacerlo. Esa es quizá una de las peores cosas de este curso, el no encontrarse a uno mismo, el no poder valorarse, el no poder hacer lo que realmente llena. Hago cosas en el día a día de forma sistemática, mecánica, sin querer realmente hacerlo, pero debo hacerlo porque..., porque sí. Me deprime el hecho de que mi futuro dependa de una nota. Me parece tan vacío, tan carente de cualquier tipo de valor, tan insulso, tan ridículo. Me río en la cara de aquellos que dicen que solo es un año, que es fácil, que hay que aguantar y listo, que es cuestión de tragar... ¿En serio? Pues yo lo veo así: es un año de mi vida menos. Un año menos de sonrisas, un año menos de tranquilidad interna, un año menos sin ser yo, un año menos de los pocos que tenemos para ser felices. No me tachéis de pesimista, porque no lo soy. Me considero positiva, al igual que todos aquellos que me conocen realmente, pero tan sólo quiero ser realista. Vivimos en una sociedad ridícula, pensadlo. ¿Realmente alguien está más capacitado para ser médico por tener 12`55 en la PAU que alguien con un 12'53? Anda ya. Pues quizá nadie ha reparado que detrás de ese 12'53 hay una persona, una bellísima persona, que se ha dejado la piel en cada examen, en cada entrega, en cada hora de estudio, en cada hora de sacrificio. Una persona que ha tenido sus más y sus menos durante el curso, una persona que puede haberlo pasado muy mal por la pérdida de un ser querido durante la jornada escolar, una persona que sufre por dentro la ruptura con su pareja, una persona con problemas familiares, una persona con mil lastres encima... Pero parece que aquí todo eso da igual. Detrás de ese 12'53 no existe ninguna persona, tan sólo un código que deberá renunciar quizá al sueño de su vida de estudiar medicina por un triste 0'02. Un pellizco que puede suponer una sonrisa, un "¡Qué feliz soy", un suspiro, una lágrima de felicidad,... Siento que no tengo identidad en este curso que prometía ser perfecto. Me han alienado, como decía Marx, pero no me ha alienado una persona en concreto, sino esta sociedad que para mí da vergüenza. Antes que trabajadores, estudiantes, o lo que quiera que hagamos, somos personas, seres humanos con sentimientos, con problemas, con una vida que ha de ser respetada.
Siento mucho haberos soltado este alegato, pero una de vez en cuando necesita sacar las pequeñas espinas que guarda dentro. Y las guardo simplemente para que nadie resulte herido al mostrarlas, porque están peligrosamente llenas del peor veneno, la decepción.
Bueno gente, escribiré a final de curso, cuando haya acabado la PAU. Será entonces cuando escribiré una gran entrada dedicada a uno de mis mayores problemas en Segundo: mi colegio. Tranquilos, que ese tema dará para largo. Por cierto, en verano me teñiré de rubia. No sé, me apeteció hace dos semanas y lo voy a hacer, es lo que tiene acabar quemada, que quieres dejar atrás toda la mierda para que se abra un futuro completamente nuevo.
Me despido amores míos, y un consejo, disfrutad de cada momento como si fuera el último. Al fin y al cabo 2º de Bachillerato no es tan malo, me ha servido para saber lo que no debo hacer. Ahora, otra cosa es que lo lleve a cabo.
Aquí os dejo una canción que me encanta de una de mis cantantes favoritas. Un beso, ¡cuidaros!
Em... Digamos que me acabo de quedar alucinada. Hoy, por primera vez desde la última entrada, me he acordado de que tengo que escribir en este blog y, ¿cuál es mi sorpresa al entrar? Que mi última entrada fue el 31 de agosto. Leí lo que escribí ese día sobre lo nerviosa que estaba por empezar 2º de Bachillerato, y ahora me acabo de dar cuenta de que ya llevo más de un mes en clase. No me lo explico. No es que se me haya pasado rápido, es que apenas me he dado cuenta del paso de los días. Ya he dado gran cantidad de temario, ya he tenido más exámenes de los que soy capaz de contar, ya formo parte del último curso que me abre las puertas al futuro... Sin darme apenas cuenta ya estamos en octubre, y si ha pasado así de rápido este mes, no quiero ni imaginarme lo rápido que se me pasará el resto del curso.
Llevo dados cinco temas de biología, tres de historia, cinco de lengua, tres de química, y así con todas las asignaturas. Llevamos un ritmo vertiginoso y a menudo me planteo que quizá no estoy preparada para asumir todo el estrés que estoy viviendo y el que me queda por vivir. Pero hay algo que me consuela... Antes de mí, han pasado miles de alumnos por mi situación y todos han conseguido sobrellevarlo, unos mejor y otros peor, pero lo han logrado, y sin duda, yo no soy menos. Estoy intentando tomarme las cosas con calma y paciencia porque, aunque este curso es decisivo, lo primordial es mi salud, así que a tomarse las cosas con filosofía. Teniendo en cuenta que todos somos humanos y no somos perfectos, voy a pasar por este curso de la mejor manera posible. Me esforzaré y daré todo lo que pueda de mí misma, pero no me mataré si no consigo llegar a lo que quiero, bajaré un poco mi listón y me valoraré a mí misma antes que a cualquier asignatura, curso, examen o PAU que se me ponga delante.
Este viernes nos dan el informe, que es como una especie de boletín de notas sobre como vamos hasta ahora... Cuando me lo den lo compartiré con vosotros y, cuando este en Mayo, al borde de una crisis de ansiedad, vendré y leeré todo esto.
Pero hago todo esto porque quiero y, como dice Paulo Coelho:
"Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante."
Bueno amores míos, me despido que tengo que estudiar.
Esta vez sí que prometo escribir pronto, un beso.
Esta mañana me he levantado con un sueño en la cabeza. Lo acababa de tener cuando me levanté, y he querido venir a escribirlo lo antes posible. No sé si es que cada vez estoy más loca, o qué pasa, pero mis sueños están empezando a ser raros.
Pues resulta que estaba en una especie de plaza empedrada, rodeada de gente. Llegado el momento me meto en una especie de local donde están mis profesores y hay como unas diez mesas. Me siento. La clase está llena de gente de un curso superior a mí, es decir, de 2º. Los profes empiezan a decir que nos preparemos, que los examenes PAU son en un día y que debemos estudiar al máximo. Yo no entiendo nada y levanto la mano. Digo que yo no estoy en 2º y que ha habido un error, entonces el profesor que imparte inglés en 2º me dice que salga con él. En mitad de la plaza me hace una especie de test y mi resultado es 6.500. Me enseña una especie de tabla que va del 0 al 7.000 y me dice que estoy mas que preparada para presentarme. Entonces me envalentono y digo que sí. Voy corriendo hacia mi novio Diego y hacia mi mejor amigo Adrián, y les pregunto cuánto sacaron ellos en ese test, y me responden 90 y 54 respectivamente. Esto hizo que me entraran ganas de presentarme al examen. Me pongo a estudiar en una mesa de comedor en medio de la plaza con Adrián José, un chico de 2º de Bachiller. ¿Pues qué ocurre? Que me doy cuenta de que aparte de inglés me debo presentar a otras asignaturas. Me di cuenta que no me podía presentar a la PAU estando en 1º, ya que no tenía ni idea de hacer un comentario en historia, no me sabía su temario, tampoco sabía hacer un comentario literario en lengua, no tenía ni idea del temario de matemáticas... ¿Cómo iba a hacer esos exámenes al día siguiente si no sabía de nada salvo de inglés?
Así que me dirijo a la clase de lengua impartida por mi actual profesora. Le cuento el problema y me dice que me siente y atienda. Que todo es cuestión de aprender. Al oír esto me voy de la clase y me dirijo hacia la clase de historia de España. La profesora me dice que cómo se me ocurre presentarme a los exámenes. Le dije que no tenía ni idea de cómo podía haber sucedido esto.
Entonces, me voy preocupada al centro de la plaza, donde hay una parada de tren. Allí me encuentro con el novio de una chica que conozco que tiene el mismo nombre que mi novio, y empezamos a hablar. Me dice que está enamorado de una chica que pasa todos los días por ahí, pero que tiene novio. Le digo que sea valiente y le diga lo que siente. Entonces llega un pelotón de gente donde se encontraba esta chica. El chico va hacia ella pero con tanto jaleo no le puede decir nada.
El chico decepcionado me mira y me pide que demos un paseo. Le digo que sí y caminamos por las vías del tren. Pasamos por una zona subterránea donde la luz escasea. Llegado un momento empezamos a bromear, me coge en sus brazos, y seguimos avanzando. Cuando me bajo me pasa los brazos por los hombros, en plan pareja.
No sé en qué momento del sueño todo esto empieza a resultar raro, aunque ya de por si todo esto es raro. En un tramo del camino este chico desaparece y aparece otro en su lugar, y es el menos indicado para estar en mis sueños... Justin Bieber. No sé por qué razón empezamos a correr por las vías, en una carrera para ver quién era más rápido. Íbamos a la par, partidos de risa. Debíamos correr más rápido que el otro y meternos en todos los recovecos que encontráramos en el camino, tipo concurso de agilidad de perros, con esos tubos grandes y alargados por los que deben pasar los perros. Llegamos hasta el final de las vías del tren y decidimos volver, en una carrera también. Entonces me quise hacer la lista. De camino de vuelta había una especie de tubo de tierra y él fue corriendo a meterse, pero yo lo salté y fui por encima. Cuándo él salió y vio que yo había hecho trampa salió corriendo detrás mío.
Después de esto y no sé cómo aparecimos en un concierto, él cantando y yo bailando con una chica que no conozco, pero que era mi supuesta mejor amiga en el sueño. Todos los personajes aparecidos anteriormente en el sueño estaban también en el concierto, pero ellos de público.
Lo sé, debes estar pensando que estoy como una cabra. El hecho de soñar con Justin Bieber es tan raro que me extraño hasta yo. No me gusta nada ese niño ni su forma de cantar... Todo esto se lo achaco a mi mente extraña. Lo de los exámenes PAU está claro por qué lo soñé, por mis pensamientos de ayer. Lo del novio de una amiga que me coge en brazos por una foto que vi de dicho chico en postura cariñosa con su novia en una red social. Y lo de Justin Bieber... supongo que sucede por ver ayer por la noche MTV cazados, protagonizado por él.
Una vez más mi mente me sorprende, y es que estoy empezando a preocuparme.
Si, ¿hola? ¿Sabéis lo que es levantarse y aburrirse todo el santo día? ¿Sabéis lo que es plantearse limpiar a fondo la casa para entretenerse? Eso es un grado superior de aburrimiento, os lo aseguro. Encima tengo un no sé qué encima que no me deja tranquila, y es que el hecho de empezar segundo de Bachillerato en menos de dos semanas me pone un poco de los nervios. Estoy intentando mentalizarme estos días de que no pasa nada, al fin y al cabo no me considero una mala estudiante, y no creo que sea mayor problema, simplemente estudiar, pero es que estoy ante un curso majestuoso y el cual me abre las puertas al mundo. Ese es motivo más que suficiente para ponerme nerviosa. Pensar que después de este curso no volveré más a las clases con gente que conozco, sino que me lanzaré al mundo universitario es aterrador. Hace tan sólo unos años correteaba feliz por el patio de mi colegio, y ahora estoy a un paso de graduarme, hacer las pruebas de acceso a la universidad, sacarme el carnet de conducir y empezar una nueva vida como una persona adulta. Veía tan lejos este momento y en un parpadeo ya lo tengo delante de mi cara... Soy capaz, lo sé. A esto se le suma que aún no tengo claro qué quiero estudiar. Sí, lo sé, a estas alturas debería tenerlo claro, al fin y al cabo estoy a menos de dos semanas de empezar las clases, pero es que no lo sé. Simplemente no sé lo que quiero. Es decir, sé lo que me gusta, sé lo que me haría feliz estudiar, pero la situación del país da pena, y ese tipo de trabajos pueden no tener la salida necesaria para sostenerme con él. Pero es algo que prefiero sentarme y hablar tranquilamente con mis padres. ¿Quiénes mejor que ellos pueden orientarme en este aspecto?
Bueno gente, espero no haberles aburrido, pero una necesita desahogarse, ¿sabéis? Ya subiré alguna entrada realmente interesante. ¡Un beso!